Tuesday, October 11, 2005

Es una calamidad

Destrucción erigida sobre las ruinas de vidas perdidas, grandes triunfadores bajo el tamiz del perdedor. Han ganado a su propia existencia, han vencido a la muerte tempranera, han derrotado a la injusticia del ganador, triunfador que no sabe que pierde a cada momento y que vive en un engaño eterno. Al final sólo los dignos de haber muerto un poco todos los días alcanzarán el reino de los cielos, allá donde la equidad se alza sobre los ojos de justos e impíos, triunfadores y perdedores.

A lo largo del camino no se ve más que descampado por un lado y otro, como presagiando lo que más adelante aparecerá y sin dar la más mínima esperanza ni atisbo de cualquier cosa parecida a la vida se conmueve el viajero al observar la Ruina. Proyectos de vida venidos abajo, inicios de algo que al poco tiempo se hunde, calamidades venideras desde un pasado iniciatico de futuro incierto que levantan muros a medio construir, vanos de puertas por la mitad, techumbres sin cubrir, tejas rotas en un suelo cubierto de escombros, escombros que son como restos de proyectos venidos a menos por un no sé qué consabido devenir escrito en alguna parte de nuestro subconsciente y que se niega a aflorar por no descubrir esa verdad sabida por todos y que hace triunfador al que todo lo tiene perdido.

Perros vagabundos que arrastran sus huesos entre pellejos por entre algún resto de basura abandona por se sabe quién, algún viajero, que como éste, se asombra del paisaje. Ratas de cloaca, palomas carroñeras, buitres sobrevolantes que auguran un final cercano que no llega

Saturday, October 08, 2005

Las bicicletas de piñón fijo y freno a contrapedal

Dícese de aquella que no consta de freno con zapatas (hoy freno de disco y en otro tiempo freno de bota) y que al contener un piñón fijo de único sentido, pues, no gira en sentido contrario sino en uno solo, como antes se ha dicho. Esto provoca que además de no parar de dar pedales,- incluso cuesta abajo, en llano o haciendo el pino-, y con el subsiguiente cansancio a la par absurdo provoque (otra vez) que la forma de frenado sea ligeramente brusco: derrapa al bloquear los pedales. Así, se nos lleva al bloqueo del tren trasero (periodistas del motor dixit) y al consiguiente cruce y pérdida de perpendicularidad con la vía. Si no se está ducho en el arte del derrape nos daremos una bonita ostia saliendo por las orejas.

Y ahora mi pegunta es qué mente retorcida se inventó semejante sistema